Let’s dance in style, let’s dance for a while
Heaven can wait, we’re only watching the skies
Otoño - Invierno 2020-21
TOO YOUNG TO
DIE OLD
Too Young To Die Old es más que una colección: es una forma de sentir, de vivir y de morir joven. No tiene que ver con la edad, sino con una vibración interna, con un espíritu apasionado, integrador y experimental que sigue siendo sensible al tiempo y a las historias cargadas de emoción. Esa intensidad vital sostiene una certeza personal: aunque muera con cien años, seguiré muriendo joven.
Esta colección reflexiona sobre el furor electrizante de los movimientos generacionales juveniles. Es un guiño cómplice a su energía emocional, a su manera trepidante de habitar la vida. La generación X —a la que pertenezco—, junto con los mileniales, la generación Z o la I, se entrecruzan aquí como cuerpos simbólicos de un presente tan convulso como apasionante.
Las cuestiones de género y sexualidad —cada vez más elásticas, menos normativas— han ido difuminando sus fronteras gracias a las luchas del colectivo lgbtiq+. En este contexto, la adolescencia emerge como una etapa decisiva en la construcción de paisajes emocionales. Un tiempo existencialista, hipnótico y volátil, donde los jóvenes hiperarticulados, extravagantes y analíticos enfrentan con ligereza —como mecanismo de defensa— las heridas de una vida para la que aún no tienen experiencia.
Ese recurso protector, que con el tiempo se desgasta, convive con etapas de tristeza y melancolía propias de una emocionalidad adolescente. Es un territorio que me interesa profundamente: he explorado durante años las periferias culturales, las subculturas y los espacios de subversión juvenil. Esta colección no es una excepción: vuelve a situar a estos cuerpos e identidades en el centro.
Too Young To Die Old evoca la vitalidad embriagadora de las relaciones humanas y su anhelo adolescente en estado puro. Parte de una mirada oscura —blanco y negro salpicado de manchas como metáfora de la ansiedad, la confusión y la inseguridad— para transformarse en una evolución vibrante, donde el color y la textura encarnan los momentos de luz, libertad y deseo de felicidad futura.
Es una colección gráfica y descarada, pero también contiene pausas de calma impactante. Un drama ensoñador con narrativa modulada, que avanza y retroce de como lo hace el crecimiento emocional y físico. En ella habitan emociones y pensamientos encendidos, siempre representados con una sofisticación eléctrica y viva.
Too Young To Die Old es más que una colección: es una forma de sentir, de vivir y de morir joven. No tiene que ver con la edad, sino con una vibración interna, con un espíritu apasionado, integrador y experimental que sigue siendo sensible al tiempo y a las historias cargadas de emoción. Esa intensidad vital sostiene una certeza personal: aunque muera con cien años, seguiré muriendo joven.
Esta colección reflexiona sobre el furor electrizante de los movimientos generacionales juveniles. Es un guiño cómplice a su energía emocional, a su manera trepidante de habitar la vida. La generación X —a la que pertenezco—, junto con los mileniales, la generación Z o la I, se entrecruzan aquí como cuerpos simbólicos de un presente tan convulso como apasionante.
Las cuestiones de género y sexualidad —cada vez más elásticas, menos normativas— han ido difuminando sus fronteras gracias a las luchas del colectivo lgbtiq+. En este contexto, la adolescencia emerge como una etapa decisiva en la construcción de paisajes emocionales. Un tiempo existencialista, hipnótico y volátil, donde los jóvenes hiperarticulados, extravagantes y analíticos enfrentan con ligereza —como mecanismo de defensa— las heridas de una vida para la que aún no tienen experiencia.
Ese recurso protector, que con el tiempo se desgasta, convive con etapas de tristeza y melancolía propias de una emocionalidad adolescente. Es un territorio que me interesa profundamente: he explorado durante años las periferias culturales, las subculturas y los espacios de subversión juvenil. Esta colección no es una excepción: vuelve a situar a estos cuerpos e identidades en el centro.
Too Young To Die Old evoca la vitalidad embriagadora de las relaciones humanas y su anhelo adolescente en estado puro. Parte de una mirada oscura —blanco y negro salpicado de manchas como metáfora de la ansiedad, la confusión y la inseguridad— para transformarse en una evolución vibrante, donde el color y la textura encarnan los momentos de luz, libertad y deseo de felicidad futura.
Es una colección gráfica y descarada, pero también contiene pausas de calma impactante. Un drama ensoñador con narrativa modulada, que avanza y retroce de como lo hace el crecimiento emocional y físico. En ella habitan emociones y pensamientos encendidos, siempre representados con una sofisticación eléctrica y viva.