Muchas personas pueden ser héroes, pero lo heroico no es un estado:
es una acción
Otoño - Invierno 2016-17
ANTIHERO
El héroe suele imaginarse como arquetipo de excelencia: encarnación de la Gran Voluntad, portador de virtudes y modelo de conducta. Pero esa figura impecable no me interesa. Me atrae mucho más lo que ocurre cuando la voluntad heroica se tiñe de dolor, se quiebra con la pérdida, se oscurece con el anhelo. Cuando la colectividad ya no lo honra, sino que lo aparta.
Me seducen los héroes anónimos, los comunes, los personajes secundarios. Los que no caben en el canon de perfección, pero que, en su obstinación, también son transgresores. El antihéroe sufre, se derrumba y, aun así, busca motivos para levantarse. Se arriesga, fracasa, insiste, cae y vuelve a empezar.
Antihero habla de esos sueños accidentados, de deseos que escapan como globos hacia el espacio, y de un Major Tom que persigue lo inalcanzable con ingenuidad consciente, sembrando estrellas negras en el vacío para no olvidar su fe.
En la superficie de esos globos aparece otro antihéroe entrañable: el Pato Donald. Desafortunado casi siempre, torpe, bonachón, incansable trabajador para llegar a fin de mes y, sin embargo, optimista, generoso y esencial. Un secundario que, paradójicamente, hace posible que otros brillen como protagonistas en el imaginario de Disney.
Esta colección está dedicada a todos los antihéroes anónimos: aquellos que, desde sus fragilidades, sostienen el relato de la vida. Porque son ellos quienes, en silencio, nos regalan las historias más dignas de ser contadas.
El héroe suele imaginarse como arquetipo de excelencia: encarnación de la Gran Voluntad, portador de virtudes y modelo de conducta. Pero esa figura impecable no me interesa. Me atrae mucho más lo que ocurre cuando la voluntad heroica se tiñe de dolor, se quiebra con la pérdida, se oscurece con el anhelo. Cuando la colectividad ya no lo honra, sino que lo aparta.
Me seducen los héroes anónimos, los comunes, los personajes secundarios. Los que no caben en el canon de perfección, pero que, en su obstinación, también son transgresores. El antihéroe sufre, se derrumba y, aun así, busca motivos para levantarse. Se arriesga, fracasa, insiste, cae y vuelve a empezar.
Antihero habla de esos sueños accidentados, de deseos que escapan como globos hacia el espacio, y de un Major Tom que persigue lo inalcanzable con ingenuidad consciente, sembrando estrellas negras en el vacío para no olvidar su fe.
En la superficie de esos globos aparece otro antihéroe entrañable: el Pato Donald. Desafortunado casi siempre, torpe, bonachón, incansable trabajador para llegar a fin de mes y, sin embargo, optimista, generoso y esencial. Un secundario que, paradójicamente, hace posible que otros brillen como protagonistas en el imaginario de Disney.
Esta colección está dedicada a todos los antihéroes anónimos: aquellos que, desde sus fragilidades, sostienen el relato de la vida. Porque son ellos quienes, en silencio, nos regalan las historias más dignas de ser contadas.
Los antihéroes son quienes, en silencio, nos regalan las historias más dignas de ser contadas.