Video instalación

Not for
three

Frame de la videoinstalación artistica

Antes de consolidar su actual universo creativo, Ana Locking exploró de forma temprana el cruce entre moda, videoarte y cultura de marca a través de su anterior firma Locking Shocking.

Con Not for Three, la diseñadora desarrolló junto a Campari una videocreación que se alejaba deliberadamente de los códigos publicitarios convencionales para adentrarse en un territorio próximo al fashion film experimental incipiente.

Concebida como una pieza de atmósfera hipnótica y tensión contenida, la obra proponía una narrativa sobre la fragilidad de los vínculos: el instante en que una relación se desplaza, se fractura o se expande por la irrupción de un tercero. Entre la seducción, el desequilibrio y la ambigüedad afectiva, la pieza orbitaba alrededor de ideas como el amor no correspondido, la triangulación emocional y las formas incipientes de afectividad no normativa.

La experiencia expositiva amplificaba este planteamiento conceptual. La pieza se proyectaba sobre el suelo de la Real Fábrica de Tapices de Madrid, obligando al espectador a modificar su posición habitual de visionado: para acceder a la imagen era necesario ascender a un andamio y observarla a vista de pájaro. Este desplazamiento físico convertía la obra en un ejercicio de percepción activa, donde mirar implicaba también tomar conciencia del propio cuerpo en el espacio.

Con esta colaboración, Locking Shocking se situaba entre los creadores que comenzaban a entender la moda como un lenguaje expandido, capaz de habitar simultáneamente la pasarela, la pantalla y el territorio instalativo.

Not for Three anticipa así una línea de investigación que atravesará toda la trayectoria posterior de Ana Locking: la moda entendida no solo como prenda, sino como dispositivo visual, espacial y narrativo en constante mutación.

Antes de consolidar su actual universo creativo, Ana Locking exploró de forma temprana el cruce entre moda, videoarte y cultura de marca a través de su anterior firma Locking Shocking.

Con Not for Three, la diseñadora desarrolló junto a Campari una videocreación que se alejaba deliberadamente de los códigos publicitarios convencionales para adentrarse en un territorio próximo al fashion film experimental incipiente.

Concebida como una pieza de atmósfera hipnótica y tensión contenida, la obra proponía una narrativa sobre la fragilidad de los vínculos: el instante en que una relación se desplaza, se fractura o se expande por la irrupción de un tercero. Entre la seducción, el desequilibrio y la ambigüedad afectiva, la pieza orbitaba alrededor de ideas como el amor no correspondido, la triangulación emocional y las formas incipientes de afectividad no normativa.

La experiencia expositiva amplificaba este planteamiento conceptual. La pieza se proyectaba sobre el suelo de la Real Fábrica de Tapices de Madrid, obligando al espectador a modificar su posición habitual de visionado: para acceder a la imagen era necesario ascender a un andamio y observarla a vista de pájaro. Este desplazamiento físico convertía la obra en un ejercicio de percepción activa, donde mirar implicaba también tomar conciencia del propio cuerpo en el espacio.

Con esta colaboración, Locking Shocking se situaba entre los creadores que comenzaban a entender la moda como un lenguaje expandido, capaz de habitar simultáneamente la pasarela, la pantalla y el territorio instalativo.

Not for Three anticipa así una línea de investigación que atravesará toda la trayectoria posterior de Ana Locking: la moda entendida no solo como prenda, sino como dispositivo visual, espacial y narrativo en constante mutación.

Frame de la videoinstalación artistica
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