“Un mundo invisible late bajo nuestro mundo”.
La extrañeza de lo inexplicable: aquello que resulta familiar y extraño al mismo tiempo, un mundo oculto que late bajo la superficie de lo cotidiano.
Paranormal surge de una sensación inquietante, de la voluntad de narrar historias ocultas, surrealistas y desconcertantes, y también de la necesidad de imaginar una realidad donde la desconexión forzada con el entorno y el tiempo tenga como reverso el deseo profundo de conexión humana.
La colección nace de la ansiedad que provocan los acontecimientos que irrumpen sin aviso en nuestras vidas, obligándonos a improvisar nuevas formas de existencia. Situaciones imprevistas que, con el paso del tiempo, terminan hablándonos de la vida misma y de sus fórmulas de supervivencia. Todxs conocemos esa experiencia: la hemos atravesado, cada cual a su manera, en los últimos años.
Mi punto de partida fue pensar la identidad de un grupo de personajes —mujeres y hombres embrujadxs— que habitan un momento complejo, como suspendidos en un encantamiento extraño. Cada look revela un núcleo emocional que oscila entre la nostalgia y la fortaleza, entre la fragilidad física y la determinación de seguir adelante. Ese vaivén humano —la paradoja de nuestro presente y de la propia condición humana— atraviesa toda la colección.
El proyecto tomó cuerpo en doce imágenes de Eugenio Recuenco que funcionan como fragmentos de un relato visual. Cada fotografía es un interludio, una escena intermedia: justo antes o después de un suceso no especificado, pero siempre trascendental. Los escenarios fueron construidos físicamente, uno a uno, como en un rodaje cinematográfico: doce habitaciones de un motel de carretera americano, en algún lugar entre los años cincuenta y nuestro presente. Espacios de tránsito, en los que no se sabe cómo ni por qué se ha llegado, y donde reina una atmósfera de irrealidad atemporal, un tiempo suspendido, casi de limbo.
La inspiración conecta con “Close Encountters of the Third Kind”, de Steven Spielberg, la película que fijó en nuestra memoria colectiva la melodía re-mi-re-re-sol como un canto de añoranza y esperanza. Allí, como aquí, los personajes buscan respuestas ante un misterio inexplicable que transforma sus vidas, mientras un paisaje improbable —la Torre del Diablo en Wyoming— se convierte en protagonista absoluto.
En Paranormal la narrativa se fragmenta en pistas: prendas que parecen signos, gestos que revelan huellas, escenarios que son testigos mudos. No hay relato cerrado, solo imágenes abiertas que reclaman la mirada del espectador para construir sentido. Todo sucede en un estado intermedio, una dimensión paralela donde lo real y lo irreal se confunden.
Estas mujeres —intuitivas, poderosas, pero también frágiles— habitan un momento de tránsito, como si estuvieran de paso entre dos mundos. Sus cuerpos, vestidos con estos looks, revelan un equilibrio inestable entre la vulnerabilidad y la resistencia, entre la nostalgia de lo perdido y la esperanza feroz de lo que está por venir.
Paranormal es, en última instancia, un ejercicio de conexión con lo invisible: un recordatorio de que más allá de la realidad tangible siempre existe otra, secreta, que se manifiesta en los intersticios, en los gestos mínimos, en lo inexplicable. Ese mundo no visto, pero sentido, que nos acompaña siempre como una sombra fiel.
…
Fotografías: Eugenio Recuenco
Dirección de Arte: Eric Dover
Estilista: Yolanda Leal
Asistentes de fotografía: Camilo Germain & Luis Kav
Asistentes de arte: Marisa Wanda, Donna Salama, Juan Martín
Asistentes de estilismo: Andrés Zuluaga
Postproducción Digital: Paz Otero
Producción: weHELPstudio
Maquillaje y Peluquería: Lewis Amarante, Alba Córdoba, Eva Gamero, Eddy Piñero
Modelos: Jazmine (Renato Moreira), Carmen Almanza (Tribe Models), Alicja Kosiba (Tribe Models), Feifei Zhang (Tribe Models)
“Un mundo invisible late bajo nuestro mundo”.
La extrañeza de lo inexplicable: aquello que resulta familiar y extraño al mismo tiempo, un mundo oculto que late bajo la superficie de lo cotidiano.
Paranormal surge de una sensación inquietante, de la voluntad de narrar historias ocultas, surrealistas y desconcertantes, y también de la necesidad de imaginar una realidad donde la desconexión forzada con el entorno y el tiempo tenga como reverso el deseo profundo de conexión humana.
La colección nace de la ansiedad que provocan los acontecimientos que irrumpen sin aviso en nuestras vidas, obligándonos a improvisar nuevas formas de existencia. Situaciones imprevistas que, con el paso del tiempo, terminan hablándonos de la vida misma y de sus fórmulas de supervivencia. Todxs conocemos esa experiencia: la hemos atravesado, cada cual a su manera, en los últimos años.
Mi punto de partida fue pensar la identidad de un grupo de personajes —mujeres y hombres embrujadxs— que habitan un momento complejo, como suspendidos en un encantamiento extraño. Cada look revela un núcleo emocional que oscila entre la nostalgia y la fortaleza, entre la fragilidad física y la determinación de seguir adelante. Ese vaivén humano —la paradoja de nuestro presente y de la propia condición humana— atraviesa toda la colección.
El proyecto tomó cuerpo en doce imágenes de Eugenio Recuenco que funcionan como fragmentos de un relato visual. Cada fotografía es un interludio, una escena intermedia: justo antes o después de un suceso no especificado, pero siempre trascendental. Los escenarios fueron construidos físicamente, uno a uno, como en un rodaje cinematográfico: doce habitaciones de un motel de carretera americano, en algún lugar entre los años cincuenta y nuestro presente. Espacios de tránsito, en los que no se sabe cómo ni por qué se ha llegado, y donde reina una atmósfera de irrealidad atemporal, un tiempo suspendido, casi de limbo.
La inspiración conecta con “Close Encountters of the Third Kind”, de Steven Spielberg, la película que fijó en nuestra memoria colectiva la melodía re-mi-re-re-sol como un canto de añoranza y esperanza. Allí, como aquí, los personajes buscan respuestas ante un misterio inexplicable que transforma sus vidas, mientras un paisaje improbable —la Torre del Diablo en Wyoming— se convierte en protagonista absoluto.
En Paranormal la narrativa se fragmenta en pistas: prendas que parecen signos, gestos que revelan huellas, escenarios que son testigos mudos. No hay relato cerrado, solo imágenes abiertas que reclaman la mirada del espectador para construir sentido. Todo sucede en un estado intermedio, una dimensión paralela donde lo real y lo irreal se confunden.
Estas mujeres —intuitivas, poderosas, pero también frágiles— habitan un momento de tránsito, como si estuvieran de paso entre dos mundos. Sus cuerpos, vestidos con estos looks, revelan un equilibrio inestable entre la vulnerabilidad y la resistencia, entre la nostalgia de lo perdido y la esperanza feroz de lo que está por venir.
Paranormal es, en última instancia, un ejercicio de conexión con lo invisible: un recordatorio de que más allá de la realidad tangible siempre existe otra, secreta, que se manifiesta en los intersticios, en los gestos mínimos, en lo inexplicable. Ese mundo no visto, pero sentido, que nos acompaña siempre como una sombra fiel.
…
Fotografías: Eugenio Recuenco
Dirección de Arte: Eric Dover
Estilista: Yolanda Leal
Asistentes de fotografía: Camilo Germain & Luis Kav
Asistentes de arte: Marisa Wanda, Donna Salama, Juan Martín
Asistentes de estilismo: Andrés Zuluaga
Postproducción Digital: Paz Otero
Producción: weHELPstudio
Maquillaje y Peluquería: Lewis Amarante, Alba Córdoba, Eva Gamero, Eddy Piñero
Modelos: Jazmine (Renato Moreira), Carmen Almanza (Tribe Models), Alicja Kosiba (Tribe Models), Feifei Zhang (Tribe Models)