Primavera - Verano 2017

THE THINKER

Momento del desfile “The Thinker”, colección primavera verano 2017 de la diseñadora de moda Ana Locking en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.
*

El camino rara vez es recto. Pero al recorrerlo, uno acaba llegando a ideas más amplias, generosas y acogedoras.

*
Momento del desfile “The Thinker”, colección primavera verano 2017 de la diseñadora de moda Ana Locking en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.

Muchos de mis pensamientos nacen en el territorio caótico de la duda. Desde ahí avanzan hacia lugares silenciosos y reservados. A veces —las menos—, esa confusión inicial fructifica: la obsesión crece, la idea desordenada toma forma, se convierte en excusa para contar una historia. Es entonces, en esa libertad inesperada, cuando me siento verdaderamente afortunada.

El camino rara vez es recto. Más bien se dibuja en senderos serpenteantes, tortuosos y resbaladizos. Pero al recorrerlos, uno acaba llegando a ideas más amplias, generosas y acogedoras. Y, sin embargo, también ellas conservan un eco de reserva y silencio.

The Thinker parte de ese caos inicial hacia la necesidad de un orden. Se inicia en un patchwork de ideas y desemboca en la melancolía del desenlace, esa tristeza que siempre acompaña a lo que termina, incluso cuando ha sido placentero.

The Thinker (1986), de Jeff Wall, de donde sale el título de esta colección, es una pieza que resignifica el ícono de Rodin en clave contemporánea. En ella, la figura no es un filósofo heroico, sino un trabajador envejecido, sentado en un bloque improvisado, con botas gastadas y una espada clavada en la espalda. Es, según el propio Wall, un monumento imaginario consagrado al desencanto y al fracaso. Esa imagen, suspendida entre lo teatral y lo real, refleja la lucha silenciosa que atraviesa The Thinker: el pensamiento que emerge del caos, del dolor y la duda, y que, aun con la espada del desencanto clavada, sigue erguido en la oscuridad del paisaje interior.

The Thinker es una dedicatoria: a aquellos que huyen de lo cómodo, a los que admiro porque me empujan a seguir caminando por territorios menos confortables, creadores que, desde lo aparentemente ilógico, incluso desde la locura, persiguieron lo diferente.

Son ellos, los que buscan verdades más allá de las versiones oficiales, quienes encuentran cobijo en la euforia de un pensamiento libre, sin artificios y en la melancolía de la individualidad. De ahí extraen fuerza para crecer, para crear obras capaces de provocar sentimientos únicos y extraordinarios.

Muchos de mis pensamientos nacen en el territorio caótico de la duda. Desde ahí avanzan hacia lugares silenciosos y reservados. A veces —las menos—, esa confusión inicial fructifica: la obsesión crece, la idea desordenada toma forma, se convierte en excusa para contar una historia. Es entonces, en esa libertad inesperada, cuando me siento verdaderamente afortunada.

El camino rara vez es recto. Más bien se dibuja en senderos serpenteantes, tortuosos y resbaladizos. Pero al recorrerlos, uno acaba llegando a ideas más amplias, generosas y acogedoras. Y, sin embargo, también ellas conservan un eco de reserva y silencio.

The Thinker parte de ese caos inicial hacia la necesidad de un orden. Se inicia en un patchwork de ideas y desemboca en la melancolía del desenlace, esa tristeza que siempre acompaña a lo que termina, incluso cuando ha sido placentero.

The Thinker (1986), de Jeff Wall, de donde sale el título de esta colección, es una pieza que resignifica el ícono de Rodin en clave contemporánea. En ella, la figura no es un filósofo heroico, sino un trabajador envejecido, sentado en un bloque improvisado, con botas gastadas y una espada clavada en la espalda. Es, según el propio Wall, un monumento imaginario consagrado al desencanto y al fracaso. Esa imagen, suspendida entre lo teatral y lo real, refleja la lucha silenciosa que atraviesa The Thinker: el pensamiento que emerge del caos, del dolor y la duda, y que, aun con la espada del desencanto clavada, sigue erguido en la oscuridad del paisaje interior.

The Thinker es una dedicatoria: a aquellos que huyen de lo cómodo, a los que admiro porque me empujan a seguir caminando por territorios menos confortables, creadores que, desde lo aparentemente ilógico, incluso desde la locura, persiguieron lo diferente.

Son ellos, los que buscan verdades más allá de las versiones oficiales, quienes encuentran cobijo en la euforia de un pensamiento libre, sin artificios y en la melancolía de la individualidad. De ahí extraen fuerza para crecer, para crear obras capaces de provocar sentimientos únicos y extraordinarios.

Momento del desfile “The Thinker”, colección primavera verano 2017 de la diseñadora de moda Ana Locking en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.
Momento del desfile “The Thinker”, colección primavera verano 2017 de la diseñadora de moda Ana Locking en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.
*

The Thinker es una dedicatoria a aquellos que huyen de lo cómodo, que persiguieron lo diferente incluso desde la locura.

*
Momento del desfile “The Thinker”, colección primavera verano 2017 de la diseñadora de moda Ana Locking en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.
Momento del desfile “The Thinker”, colección primavera verano 2017 de la diseñadora de moda Ana Locking en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.
Momento del desfile “The Thinker”, colección primavera verano 2017 de la diseñadora de moda Ana Locking en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.
Momento del desfile “The Thinker”, colección primavera verano 2017 de la diseñadora de moda Ana Locking en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.
Momento del desfile “The Thinker”, colección primavera verano 2017 de la diseñadora de moda Ana Locking en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid.